Falleció el compañero Pablo Serrano

Hoy, 16 de agosto de 2026, amanece con un hueco irrespirable en el pecho. Nos ha dejado el compañero Pablo Serrano a los 72 años tras una dura enfermedad. Y no, no es una despedida al uso, porque Pablo no era un hombre al uso. Fue militante anarquista insurreccionalista, de los que entienden la rebelión no como una teoría de salón, sino como un latido diario, como el gesto que quema las normas y construye afectos en la grieta del sistema. Fue un miembro fundador de la asociación anarquista «L@s nuestr@s, l@s libres», donde su voz no era la más alta, pero sí la más certera; donde su presencia no buscaba protagonismo, sino empuje colectivo, apoyo mutuo y la chispa que enciende conciencias hablando desde los hechos que definían sus palabras.

Desde el más profundo respeto, alzamos la mirada para afirmar lo que ya tod@s susurran en los rincones de la asamblea: se fue un imprescindible. Imprescindible no por su obra escrita ni por su oratoria, sino por su manera de estar. Pablo era de los que llegan antes para preparar la logística y se quedan después para recoger los pedazos. De los que ponen el cuerpo en la primera línea y el hombro para cargar a quien caiga. Obrero solidario, con la mano tendida al compañer@ y el puño cerrado contra toda autoridad.

Incombustible e irreductible, trasmitía libertad hasta cuando estuvo tantos años preso por su práctica revolucionaria e insurreccional. Nos enseñó a echar a andar una y otra vez aunque todo parezca un solar y que la insurrección anárquica también es cotidiana: está en la protesta contra el poder, en el piquete contra la explotación, en la manifestación por nuestros derechos, en la huelga que sostenemos, en la okupación que defendemos, en la acción directa libertaria, en el pan que compartimos y en la sonrisa que regalamos incluso cuando el combate arrecia.

Su libertad no era individualista, sino entramada. Por eso era de los nuestros, de los libres que saben que nadie se salva sol@ y que la única autonomía posible es la que se teje entre iguales. Su partida deja un hueco vacío en la barricada, pero también una estela de rebeldía que nos obliga a seguir. No lloramos su muerte desde el derrotismo; la convertimos en pólvora. Porque Pablo sigue presente en cada gesto de desobediencia, en cada negativa a doblar la rodilla, en cada semilla de futuro que plantamos sobre las ruinas del presente. El brote tiene que crecer, las manos tienen que unirse. Ya no hay miedo.

Sus compañer@s siempre le recordaremos.
Que la tierra le sea leve. Viva la anarquía.

L@s nuestr@s, l@s libres.

14 comentarios sobre «Falleció el compañero Pablo Serrano»

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